burma monks ¿Por qué jugar a la democracia en Birmania?

Fotografías de monjes birmanos prisioneros. / Laura Villadiego

Birmania celebra hoy sus primeras elecciones en 20 años, dentro de un proceso que supuestamente debía llevar al país hacia la democracia pero que sólo servirá para perpetuar a la Junta militar en el poder.  Tras las elecciones entrará en vigor una nueva Constitución que creará un falso gobierno civil, fuertemente controlado por el Jefe de las Fuerzas Armadas, cargo que probablemente ocupará el actual Jefe de Estado, Than Shwe.

La Junta birmana, que en 1989 cambió el nombre del país por Myanmar, ha intentado cubrir el proceso de un halo democrático, primero con la elaboración de una nueva constitución aprobada en referendum y luego con las elecciones. No obstante, la redacción de la constitución fue realizada por la Junta Militar y asegura un 25 por ciento de los escaños del Parlamento al ejército. El referendum se celebró además pocos días después del fatal ciclón Nargis, que acabó con la vida de unas 130.000 personas. Al igual que en estas elecciones, se acusó a la Junta de obligar a la gente a ir a votar y de amañar los resultados.

La nueva Constitución, así como las leyes electorales aprobadas en marzo de 2010, ha reducido notablemente las posibilidades de la oposición, al prohibir a los prisioneros políticos presentarse como candidatos. La Nobel de la Paz y principal líder opositora, Aung San Suu Kyi, quedaba así fuera del proceso electoral, lo que llevó a su formación, la Liga Nacional por la Democracia, a boicotear las elecciones. “Fue la decisión correcta. No podemos legitimar estas elecciones porque no son democráticas”, asegura el monje Ashin Sopaka, uno de los líderes en el exilio de la Revolución Azafrán.

Birmania está jugando a una falsa democracia que nadie se cree y que podría salirle cara. Las elecciones han despertado muchas suspicacias y los movimientos de oposición se han organizado y podrían darse protestas, especialmente cuando se conozcan los resultados. “Es un riesgo. Hay muchas organizaciones secretas en Birmania que podrían levantarse”, asegura Khin Cho Myint, una antigua prisionera política que se escapó de Birmania en 2008 y que ahora reside en la ciudad fronteriza de Mae Sot.

La falta de credibilidad puede hacer que la Junta tenga muchas cosas que perder en estas elecciones y pocas que ganar. La presión internacional ha aumentado y el descontento de la población también, aunque muchos ven la situación con apatía. No obstante, la liberación de Suu Kyi prevista para el próximo sábado (o su no-liberación) puede ser otro momento delicado para el gobierno, aunque la gran fuerza militar de la Junta hace improbable que pierda el juego en tan sólo una partida. El proceso será lento y ésta puede ser tan sólo la casilla de salida.

 ¿Por qué jugar a la democracia en Birmania?

Sobre el autor: Laura Villadiego


Laura Villadiego es licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. Está afincada en Tailandia, desde donde cubre la región del Sudeste Asiático colaborando para diversos medios. Tiene además un blog personal, El Mundo Desencajado.

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