¿Será capaz Dilma Roussef de mantener el legado de Lula?
“Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. A Dilma Rousseff le espera continuar con el espectacular crecimiento económico de Brasil y su definitiva instauración como una gran potencia mundial. Las relaciones internacionales mantenidas por Lula han abierto puertas comerciales y diplomáticas que Rousseff deberá estrechar aún más.
Pero posiblemente su mayor reto seguirá siendo la pobreza, en un país conocido por sus favelas y bajos fondos. En unos tiempos de crisis donde la mayoría nos apretamos el cinturón, Rousseff deberá aprovechar su nuevo status para seguir creciendo y disminuir el ratio de pobreza. Y no es algo sencillo.”
“Será capaz, sólo si se muestra responsable y sabe seguir las pautas que fueron marcadas no sólo por Lula da Silva, sino también por su antecesor Cardoso. En primer lugar, la nueva dirigente tiene el reto de seguir liderando el crecimiento económico de Latiamérica y conseguir que Brasil se aúpe, junto al resto de los BRIC (Rusia, India y China), a los puestos de liderazgo globales. Por otro lado, deberá ser consciente de que ese crecimiento necesita de una distribución justa para elevar el bienestar económico, social y político de los brasileños. Si no pierde de vista estas pautas, Dilma Roussef será una digna sucesora del legado de Lula.”
“Lula ha cambiado Brasil. El país se encuentra ahora en una ola que avanza a velocidad de crucero. Grandes recursos y una economía en pleno desarrollo. Además, en el panorama de futuro tienen el Mundial de 2014. Creo que será, más o menos, fácil para Dilma Roussef seguir con lo que Lula ha hecho hasta el momento, dado que el país sigue creciendo mucho. Ahora bien, al ser la primera mujer que llega a la presidencia y el trabajo hecho por su predecesor hacen que exista un cierto grado de presión en su labor.”
“El legado de Lula es una de las recetas de como sacar a gran parte de la población de la pobreza extrema y a la vez lograr atraer a los grandes inversores. Pero el tiempo avanza y la situación que Roussef se encuentra no es igual a la que se encontró Lula, como tampoco esta lo era a la de Cardoso.
Iniciativas como la bolsa familia han ayudado a grandes grupos de población, pero al no haber erradicado el Brasil de la violencia y la corrupción, perviven en muchas ocasiones las diferencias extremas. La buena gestión de la Presidenta dependerá internamente de saber adaptar las políticas de Lula a las nuevas situaciones (y a los viejos problemas sin resolver) y externamente, de saber ejercer el liderazgo en una Sudamérica dividida aprovechando la falta de protagonismo actual de Estados Unidos en la región.”


