799px apachewah64 El opaco negocio de la venta de armas

Casi no hay estadísticas sobre el comercio de armas. / Dominio público

«Vamos a seguir insistiendo en lo que respecta al desarme y la no proliferación. Hagamos realidad el sueño de un mundo libre de armas nucleares», aseguraba el pasado mes de septiembre el Secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. La semana pasada la ONU celebró su Semana del Desarme, un evento que tiene lugar cada año desde 1978, coincidiendo con el aniversario de la organización internacional. Su objetivo es “poner de relieve el peligro que representa la carrera armamentista, propagar la necesidad de que cese y hacer que el público entienda la urgencia de las tareas de desarme”, según reza la página web que la ONU ha dedicado al evento. Sin duda, el público entiende mucho mejor que los gobiernos y las grandes empresas la necesidad del desarme, aunque la opacidad que éstos muestran a la hora de ofrecer datos no permite comprender el alcance real del problema.

Informes sobre la venta de armas internacional

Hay pocos estudios sobre el comercio de armas internacional y los datos no son uniformes, ya que los elementos que se incluyen dentro del armamento difieren de unas estadísticas a otras. El informe más importante de todos es el que elabora cada año el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), un think tank independiente con base en Noruega, cuyos valores son aproximativos, aseguran, por la carencia de estadísticas oficiales.

Según los datos de SIPRI, elaborados a partir de informes, noticias de prensa o estadísticas oficiales, entre otro, la venta de armas no ha parado de crecer durante los últimos años, incluso desde el comienzo de la crisis. Así, desde 2002 ha crecido un 59 por ciento, hasta los 400.000 millones de dólares alcanzados en 2009. Es un lucrativo negocio del que se beneficia principalmente occidente, ya que de las 100 grandes compañías, 78 están en Estados Unidos y Europa, según la misma fuente. Los datos de SIPRI son altamente valiosos, ya que analizan el conjunto del mercado y el papel de cada país y empresa. Pero no hay con qué compararlos.

Otro de los informes de referencia es el que elabora cada año el Congreso de los Estados Unidos bajo la responsabilidad de Richard Grimmett, lo que le ha valido el sobrenombre de informe Grimmett.  El informe resulta especialmente interesante porque se centra en las armas que han llegado a países en desarrollo, aunque también ofrece datos globales. No obstante, no ofrece una visión completa, ya que solo contabiliza las transferencias de armas, es decir, aquellas que pasan de un Estado a otro, y no se contabilizan las ventas directas de las empresas. Por ello, el valor total es casi 12 veces inferior (35.000 millones en 2010) al dado por SIPRI, con una tendencia decreciente en el último año.

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Comercio de armas en España

Otra de las fuentes son los análisis que producen los gobiernos. Un buen ejemplo es España. Según el informe del Ministerio de Comercio sobre las exportaciones en 2010, la venta de material defensa casi se ha triplicado desde los 405,90 millones de 2004 a los 1.128,30 del 2010 (aunque con un ligero descenso en este último año). No obstante, el informe separa una segunda categoría, la de tecnología de doble uso, que, según la legislación comunitaria, son “los productos, equipos informáticos y tecnologías que puedan destinarse tanto a usos civiles como militares”. En la tecnología de doble uso se contemplan elementos como tubos de acero y válvulas o tarjetas electrónicas o sustancias para análisis en labotarios. Leyendo el informe parece todo ello muy inofensivo, salvo porque pueden potencialmente ser utilizadas para crear todo tipo de armas. Como no hay un control de su uso (o al menos no se ha hecho público), la estadística resulta poco útil para analizar el mercado de armas. En otra categoría, la de otro material, se mezclan además las pistolas deportivas y las de caza con equipos policiales y de antidisturbios.

Más allá, es difícil encontrar otros datos y ni siquiera la Organización Mundial del Comercio, que tiene estadísticas del comercio internacional para varios sectores, incluye referencia alguna al mercado de armas. Es cierto que el armamento está fuera de los acuerdos de la OMC, pero es un sector suficientemente importante como para merecer su propio capítulo.

Por último, el registro de la ONU para armas convencionales nació en 1991 para convertirse en la referencia internacional sobre la transparencia del mercado internacional de armamento. Un rápido vistazo a su vacia web , sin informes del mercado internacional ni de la posición de cada uno de los países, es una buena muestra de su fracaso.

El Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas que debería firmarse en 2012 está llamado a poner fin a esta opacidad y obligar a los estados a informar de las ventas realizadas para que de una vez podamos enterarnos, de verdad, de qué están haciendo con el armamento internacional.



 El opaco negocio de la venta de armas

Sobre el autor: Laura Villadiego


Laura Villadiego es licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. Está afincada en Tailandia, desde donde cubre la región del Sudeste Asiático colaborando para diversos medios. Tiene además un blog personal, El Mundo Desencajado.

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