arrott libya tripoli gadhafi effigy 480 29aug2011 Muerto Ghadafi, se vislumbra un futuro complicado en Libia

Una efigie de Ghadafi cuelga en la plaza de los Mártires, en Trípoli./ VOA / Dominio público

Por Diego Fossati

Todo llega a su fin. Una máxima de la cual Muhammar Ghadafi tampoco logró escapar. Luego de largos meses en los cuales el pueblo libio se vio involucrado en una sangrienta guerra civil entre las facciones seguidoras del ex líder y las denominadas rebeldes, tal como el mismo Ghadafi lo había anunciado, murió en manos del pueblo.

Las imágenes difundidas por la cadena árabe Al Jazeera fueron contundentes. Un grupo que sostenía el cuerpo del ex dictador mostraba entre, euforia y desesperación, la representación de una sociedad que esperaba ansiosa este momento. Si bien el gobierno ya estaba en manos del Consejo Nacional de Transición, un Ghadafi vivo y oculto en algún lugar del país no brindaba la paz que los libios necesitaban. Una paz que solo sería satisfecha con su muerte, la cual, sería también considerada como una acto supremo de justicia para todos. La mística acompañó al dictador hasta el último momento: encontrado en un drenaje subterráneo y herido; un joven llamado Ahmed al Shebani disparó contra él con una pistola 9 milímetros de oro. Según lo había predicho el mismo dictador, moriría como un mártir. Quizás muchos no consideran su muerte de esta forma, pero el entorno íntimo y sus muchos seguidores pensarán por largo tiempo que sí lo fue; quizás sus captores no vieron en ese momento que le estaban dando una muerte digna de Hollywood.

Libia pasó la era Ghadafi, lo cual abre una puerta mucho más difícil que la de derrocar un régimen; la de la reorganización, la cual inicialmente tendrá tres objetivos muy importantes:

  1. Lograr la armonía y estabilidad social interna.
  2. Organizar y planificar la nueva estructura del Estado, que incluirá elecciones para elegir nuevo poder ejecutivo.
  3. Recomposición de la economía.

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Muammar al Ghadafi en 2009. / US Navy

En relación al primer objetivo está claro que la sociedad libia se encuentra socialmente dividida y lo seguirá estando por un tiempo (aún muerto Ghadafi) por un lado se encuentran los seguidores del viejo régimen que poseen armas y algo de recursos, por otro lado, los “rebeldes”; esta división pueden presentar inconvenientes para el nuevo gobierno ya que las animosidades pueden exacerbarse. Ésta es una supra división a otra vieja y con más complicaciones aún: la de las tribus y familias en la sociedad libia; división que ya comienza a presentar diferencias con el Consejo Nacional de Transición al momento de elegir el nombre del posible sucesor del dictador. Será sumamente importante el rol de negociador y conciliador que asuma el nuevo gobierno y el Consejo Nacional de Transición hasta que se conforme el primero.

Un segundo objetivo sumamente difícil de alcanzar es el de la organización y planificación del nuevo Estado libio. Sería, a mi entender, sumamente negativo que occidente trate de imponer una democracia parlamentaria como hasta ahora se expresó. En primer lugar, porque las sociedades árabes no tienen arraigadas en su cultura la idea de la democracia en esos términos. En segundo, porque los países que actualmente poseen una democracia parlamentaria efectiva son aquellos que tienen una tradición política al respecto habiendo iniciado con la democracia representativa y luego pasado a la parlamentaria. En tercer lugar se interpone el factor religioso, por lo cual el estado laico es un aspecto que los libios deberían decidir por sí solos conformarlo; solamente en la región hay un solo país con esa característica: Turquía. Por último tenemos ante nosotros el ejemplo de lo que sucede cuando se intenta imponer esa forma de gobierno; Irak. Hasta ahora no dio resultados del todo satisfactorios.

El tercer elemento está vinculado a lo económico. Si bien Libia posee recursos petrolíferos, la realidad es que a día de hoy no le sirvió de mucha ayuda por diversos motivos que van desde la falta de control de los pozos por parte del Consejo hasta aspectos técnicos (como ser que el petróleo libio es pesado, el cual cotiza más barato que el crudo liviano). No obstante esto, la debacle económica del país se terminó de consolidar con la guerra civil llevada adelante desde el mes de enero de este año. Al problema específicamente financiero se suma el sanitario que también tendrá vinculación con la economía ya que serán elevados los fondos que deberán destinarse para recuperar la salubridad de la sociedad, que en algunos casos, ni disponía de agua potable o convivía con cuerpos en descomposición.

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Abdel-Rahim el-Keeb, primer ministro interino de Libia./ VOA

Planteados los problemas, más fáciles de diagnosticar, para el nuevo futuro de Libia será de vital importancia el rol que asuma el nuevo gobierno y el del Consejo Nacional de Transición mientras tanto. La negociación, el consenso, diálogo y conducción serán necesarios para minimizar los efectos negativos de estos problemas planteados. También se deberá aprender sobre la senda en lo que a gestión respecta ya que luego de 40 años de un régimen personalista sería normal que el aparato estatal se haya enviciado con la necesidad del “ex líder” para tomar decisiones.

¿Y occidente? Es el interrogante válido. Seguramente seguirá involucrado ya que hay intereses económicos de por medio, principalmente de la Unión Europea ya que un gran porcentaje del petróleo que consume proviene de Libia. También existe un interés geopolítico y es el de tener pies firmes sobre, por lo menos, un país del Magreb para poder controlar los procesos que se están dando, dentro del marco de la Primavera Árabe, en el resto de la subregión. Pero sería interesante un moderate involvement, es decir, actuar como asesor, asistir económicamente, con ayuda humanitaria e institucional por parte de organizaciones internacionales como la ONU o la Cruz Roja; erróneo sería una participación más directa.

Así está planteado el panorama para la nueva Libia. ¿muerto el rey….viva el rey? Este no parece ser el caso.

Diego Fossati es licenciado en Relaciones Internacionales; Director del Observatorio de Medio Oriente del Centro Argentino de Estudios Internacionales, Docente en la Escuela de Estudios Orientales en la Universidad del Salvador.

Contacto: mediooriente@caei.com.ar.

 Muerto Ghadafi, se vislumbra un futuro complicado en Libia

Sobre el autor: Diego Fossati


Diego Fossati es académico y analista especializado en Oriente Medio, tema sobre el que escribe en diversos medios argentinos e internacionales. Licenciado en Relaciones Internacionales, con posgrados en Análisis Estratégico y Prognosis Mediación y Negociación de Conflictos del Colegio Interamericano de Defensa; Mediación y Negociación de Conflictos Ambientales de FLACSO-Arg; Curso de Posgrado "MERCOSUR" dado por el Centro de Formación Regional de la organización; Curso Superior en Defensa Nacional, Escuela de Defensa Nacional, Ministerio de Defensa de Argentina. Fue director del Observatorio de Medio Oriente y Co-coordinador del Programa de Fenomenología Política para Sudáfrica, Rusia, India y Oriente Medio, ambos del Centro Argentino de Estudios Internacionales hasta Julio de 2012; Docente de “Historia Contemporánea del Medio Oriente” en la Universidad del Salvador (Arg) y anteriormente docente de "Relaciones Internacionales de Asia Contemporánea".

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