No es el relato de algún acontecimiento ocurrido siglos atrás; por el contrario, es la situación en la que el gobierno de Damasco se encuentra luego de hacer oídos sordos a las recomendaciones desde el exterior respecto al camino que debería recorrer el gobierno de Bashar al-Assad y a los ejemplos de los regímenes que han caído desde el inicio de la Primavera Árabe. Si bien, el “asedio” no se manifiesta desde lo militar (por ahora) como el nombre realmente lo describe, sí se encuentra en una encrucijada diplomática y económica que cada vez le deja menos libertad de acción al presidente sirio que, a medida que el tiempo transcurre, parece entender menos el lenguaje del diálogo.
Entre los más radicales en contra del régimen sirio se encuentra la Unión Europea y Turquía. Las sanciones que ambos han venido imponiendo al país van desde el sector financiero y de armamentos hasta lo energético y software informático. La UE prohibió la compra de bonos sirios tanto para particulares como para los estados, los bancos no podrán abrir nuevas sucursales en países europeos como tampoco realizar transacciones. Se prohibió el tránsito de doce personas cercanas al presidente al-Assad sobre suelo europeo. Las medidas mas fuertes por parte de la UE están relacionadas al embargo de armas y la prohibición de importar petróleo proveniente de ese país.
Aquellos que son seguidores y/o analistas de la República Turca no desconocen la búsqueda del liderazgo regional que orienta su política exterior. En el caso de la situación de Siria, no es distinto. Ankara adoptó medidas ejemplificadoras respecto al régimen sirio. A finales de noviembre decidió suspender todos los acuerdos financieros y crediticios con Damasco, congeló todos los bienes, bloqueó el envió de armas y también suspendió las transacciones con el Banco Central Sirio y el acuerdo de Cooperación Energética que ambos países tenían refrendado.
Al asedio, se sumó la Liga Árabe. La organización desde un comienzo buscó el entendimiento y el diálogo con el régimen. El intento de una persuasión sin interlocutor llevó a decidir un paquete de sanciones que se sumarían a las mencionadas anteriormente luego de que Damasco se negara a recibir una misión de observadores. El paquete de sanciones representa un acto sin precedentes para la organización ya que nunca antes se había sancionado a un país miembro de la misma. Entre las medidas se encuentran: congelamiento de los activos bancarios del gobierno y de miembros del mismo, se suspendieron las transacciones con el Banco Central de Siria.
Un segundo hecho sin precedentes es la aparición del gobierno Suizo entre los que aplican sanciones. Una antigua tradición de neutralidad esta vez fue dejada de lado y el país helvético, tenedor de grandes cantidades de dinero sirio, se sumó al “asedio”, congelando cuentas bancarias por una cantidad aproximada de 53 millones de dólares.
Si bien la comunidad internacional se manifestó contraria al régimen y paulatinamente las sanciones se incrementan en su cantidad, es llamativo observar como otros actores del sistema, aún conociendo la situación interna del país, se niegan a tomar medidas mas fuertes contra el régimen. Tal es el caso de Rusia, quien tras el pretexto de buscar la solución al conflicto por medio del diálogo, no acompaña el accionar diplomático de los demás actores involucrados. Una primera manifestación fue la crítica del Embajador de Rusia ante la ONU, Vitaly Churkin, ante las sanciones de la Liga Árabe seguida de la negativa a la imposición del embargo de armas. Hasta el momento, la manifestación más clara de alineación con el gobierno Sirio fue el voto contrario en el Consejo de Seguridad a una condena por parte del organismo, acción que fue acompañada por China. Para continuar afianzando esta postura, en los últimos días, Moscú también rechazó la opción de aplicar un escenario similar al Libio en Siria, es decir uno que culminaría con la intervención militar.
Otro actor de relevancia en el Consejo de Seguridad, como lo es China, también se opuso a la toma de medidas contra el régimen de al-Assad en un acto de “no injerencia en asuntos internos” (un viejo principio de la política internacional que occidente dejó en desuso en las últimas décadas). Estas posiciones cooperantes entre China y Rusia, impidieron que el Consejo de Seguridad logre condenar formalmente al gobierno sirio. Hasta hoy, la dialéctica entre los actores se dio solo en los ámbitos político y económico sin tener participación formal el militar a pesar de que se hicieron demostraciones de poder al movilizar buques frente a las costas sirias: el portaviones USS George Bush y el buque ruso Almirante Kuznetsov; por lo cual los espacios en que se da el intercambio continúan siendo los foros y el mercado.
Con este panorama estratégico la situación de Siria respecto de la parte de la Comunidad Internacional involucrada quedaría representada en el siguiente gráfico:
Situación estratégica internacional de Siria
A medida que la competencia rodee más a Siria, la situación se agravará para el gobierno de al-Assad. Teniendo el apoyo de dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, sería absurdo continuar con las políticas internas actuales ya que, de la mano de ellos, se podría alcanzar una solución menos violenta al conflicto apoyándose en el ofrecimiento de mediación por parte de Rusia y la ausencia de condena formal por parte de la ONU. Los canales de diálogo están abiertos para al-Assad, no obstante el “asedio” se va cerrando. La caída es cuestión de tiempo.



