Flag of the Baath Party Baath no es Baal

Bandera del partido Ba'ath./ Wikicommons

¿Qué título más extraño, no creen? Muchos de los que leen este blog sabrán lo que significa la primera palabra pero quizás la segunda ya no es tan conocida.

Ba’al era una deidad adorada por los antiguos pueblos de Mesopotamia (en especial los fenicios) cuyo significado etimológico es “señor” o “amo”. Este antiguo dios llevaba por epíteto “el bondadoso”, lo cual nos dice que no era un antagonista en las epopeyas mitológicas como Seth o Loki. Incluso hay muchas ciudades antiguas que llevaban como prefijo su nombre (destáquese Baalbek, patrimonio de la Humanidad). Sin embargo, llegó un día que la intolerancia cristiana satanizó a esta deidad y lo convirtió en Baal, uno de los siete príncipes del Infierno (otro de estos, Belcebú, deriva de Ba’al Zebub). ¿Cómo se pasa de ser un dios amado y querido a un demonio odiado y temido? Se necesita un buen cambio de mentalidad (o lavado de cerebro) y una campaña de publicidad negativa brutal (lo que hoy en día se llamaría “lanzar mucha mierda”).

Eso precisamente le ha pasado al Partido Ba’ath, referente del socialismo árabe laico y baluarte de la defensa contra el extremismo islamista. Su lema “Unidad, Libertad y Socialismo” lo hacía muy popular en muchos países donde se vivía bajo un régimen teocrático o dictatorial después de la descolonización. Pronto se convirtió en la ideología dominante en Irak y Siria, dos países que, desafortunadamente, han sufrido innumerables penurias al tener como líderes al infame Saddam Hussein o a la familia Al-Assad. Y fue así como el imparable avance de la ideología baathista empezó a perder fuelle y a ser satanizada por los medios occidentales. Mientras que hoy en día todos los medios acusan al régimen sirio por sus crímenes (indudables), no hace ni 30 años que los Estados Unidos (los mismos que luego derrocaron a Saddam) apoyaron económica y militarmente al Irak Baathista para contrarrestar el auge de Irán como potencia regional. No hace ni 10 años que estos mismos medios aceptaron sin rechistar el hecho de que se instaurara una dictadura hereditaria en Siria.

El baathismo posee un carácter nacionalista y panarabista (lo que puede ser visto como una especie de lebensraun árabe) pero el enorme apoyo social que tuvo en la segunda etapa del siglo XX es un hecho, un hecho que parece haberse esfumado de las hemerotecas de los medios de comunicación occidentales debido, obviamente, a la mala gestión de unas élites bien educadas pero ávidas de poder.

 Baath no es Baal

Sobre el autor: David González


David González Caballero es estudiante de Magisterio en la Universidad de Barcelona. Actualmente compagina sus estudios con la administración de su blog, El Internacional, y su vertiente literaria. Tiene en su haber más de 60 premios literarios tanto nacionales como internacionales. En 2011 publicó su primer libro “XVIII Anys de Contes”.

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