“Nuestro presidente Maumoon Abdul Gayoom ha liderado el país durante treinta años, y muchos podrán comparar su manera de gobernar con la de un dictador… Sin embargo, debo apreciar sus tremendos esfuerzos para mejorar la educación y la sanidad así como la potenciación del sector turístico. Muchos errores fueron cometidos, incluyendo graves acusaciones de corrupción que salpicaban a sus amigos y familiares…”
Así empieza la entrevista mantenida con Athi Ali, veterinaria de la FAO y maldiva, sobre el idílico archipiélago de las Maldivas, un país apenas conocido que solo sale en los medios cuando futbolistas van allí a pasar las vacaciones.
Tras varias semanas de manifestaciones y protestas que siempre acababan con cargas policiales, el presidente Nasheed se vio obligado a dimitir. El pequeño país, sacudido por la insistencia de éste en investigar los casos de corrupción de Gayoom, ha acabado con su carrera política. Algunos piensan que el primer presidente maldivo aún tiene muchísima influencia en las altas esferas pese a no estar ya en activo.
Ahora, el poder ha recaído en el vicepresidente de Nasheed, el doctor Mohammed Waheed Hassan, hombre sospechoso de ser una marioneta del viejo presidente. Pese a ello, el nuevo hombre fuerte de las Maldivas se ha defendido de cualquier crítica y ha prometido unas elecciones libres y justas en octubre de 2013.
“El cambio ha sido apoyado por los partidarios de Gayoom así como de la gente que ha sentido que Mohammed Nasheed, que subió al poder como promotor de la democracia y del imperio de la ley, ha caído en el error de intentar evitar éste (refiriéndose a la “ilegal” detención del juez que investigaba los casos de Gayoom) último además de tener serias acusaciones de corrupción a sus espaldas”. Como pueden ver, la entrevistada deja ver claramente su postura sobre este asunto, muy turbio, que deja otra vez a este Edén en la más absoluta de las dudas.


