Bandera de Azawad. Fuente: Wikicommons
Se les vincula con Al-Qaeda, se difama sobre ellos, sobre su modus operandi y sobre su ideología. Y es que el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA) es considerado por Mali y los países colindantes como un peligroso grupo terrorista que amenaza con romper la estabilidad geopolítica del Sáhara. No en vano, su gran temor se ha hecho realidad y el MNLA acaba de declarar la independencia de la región norte del país africano acogiéndose al “derecho de autodeterminación”, según un comunicado publicado en su página web.
Un territorio tan vasto como es África y con tantos pueblos diferentes a menudo conviviendo con otros en un mismo país es un caldo de cultivo peligroso. Y es que la mayoría de las actuales líneas que delimitan muchos de los países del continente negro fueron trazadas durante la Conferencia de Berlín de 1885, completamente arbitrarias a la historia de África y de sus habitantes. Es por ello que, mientras las fronteras europeas son sinuosas y a menudo difíciles de entender, las africanas son rectas, dibujadas con escuadra y cartabón por algún gobernador colonial allá por el siglo XIX. Mauritania, Argelia, la propia Mali… Todas estas naciones poseen fronteras perfectamente rectas y que han provocado a menudo conflictos (la guerra entre Chad y Libia, por poner un ejemplo). Pese a ello, y tal y como apuntó el corresponsal en África de la Vanguardia Xavier Aldekoa en su twitter: “hace un año, Sudán Sur rompió las fronteras trazadas en Conferencia Berlín en 1885. También parecía imposible…”
Azawad es una región desértica enorme que alberga tres etnias mayoritarias: los tuareg (que habitan toda la región norte), los maures en el sudoeste principalmente y los songhai de Tombuctú y Gao. Los dos primeros son de la rama amazigh (bereberes) mientras que los terceros forman parte de los pueblos sub-saharianos, predominantes en el resto de Mali. Y es que el golpe de Estado en este país tan solo es una consecuencia más del reparto de África que se hizo sin tener en cuenta las mayorías étnicas. Sin un Estado propio, los millones de tuareg esparcidos por el Sahel ven ahora Azawad como su tierra prometida, la región donde podrían dar una estructura política a su nación. Y es que el pueblo bereber sigue siendo una de las comunidades más grandes (con permiso de los kurdos) sin tener un Estado propio. Además, el valor económico de la región dista mucho de ser suficiente. La única esperanza para la economía de Azawad si la independencia se materializa en un reconocimiento internacional sería taladrar la cuenca de Taoudeni, en el extremo noroeste del país, la cual se sospecha que es rica en petróleo.
Tras haber conquistado la vasta región de Azawad en un par de semanas, los tuareg habían anunciado un cese de las hostilidades tras la presión recibida por los gobiernos vecinos (sobre todo del ECOWAS), de la antigua metrópolis y del Consejo de Seguridad de la ONU, los cuales ven esta rebelión como una posibilidad de que Al-Qaeda vuelva a disponer de un territorio donde operar sin restricciones. La irrupción del grupo Ansar Dine, de ideología salafista, podría complicar las posibilidades de que Azawad sea de facto independiente puesto que su creciente poder se está observando atentamente por Occidente. Aun así, el MLNA continúa teniendo el poder de la mayoría de la región a excepción de Kidal, conquistada por la organización islamista, y de Tombuctú, donde este grupo ha expulsado a los tuareg y banderas con el lema “Allahu Akbar” se ven en los tejados de las famosas mezquitas de arena.
No se equivocó el pasado 4 de abril la portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Victoria Nuland, cuando apuntaba que sí hay una amenaza seria para la integridad de Mali. Pese a ello, la alargada sombra de Al-Qaeda en el Magreb sigue presente en Azawad y por muchos esfuerzos que los líderes del MNLA dediquen a separar su organización de la red terrorista, aún son muchos los estados occidentales que son reticentes a aceptar una probable independencia del estado tuareg. Además, la aparición de un tercer actor como Ansar Dine solo complica las cosas y puede frustrar la secesión en favor de la creación de una anarquía dominada por la sharia similar a la que existe en Somalia.



3 comentarios
Vicente Rodrigo
says:
Apr 7, 2012
Gran análisis y buen resumen de la situación. Es muy interesante observar que las fronteras trazadas por el colonialismo mayoritariamente europeo del siglo XIX son permeables y para nada definitivas. Una cuestión interesante que vuelve a poner a África en el foco y cuya evolución dará pistas sobre posibles futuros casos análogos.
David
says:
Apr 10, 2012
Quizás una especia de autonomía… os mando a meneame estuve mirando este tema para artículos y esta muy buena la informatio
David González
says:
Apr 10, 2012
¡Gracias David y Vicente! Siempre es un orgullo que se reconozca el trabajo bien hecho. Aun así discrepo con lo de la autonomía. África fue trazada mal por gente que no vivía allí. Es como juntar a búlgaros y portugueses. No tienen nada en común. Pues lo mismo pasa con los touareg y las etnias del sur de Mali.