800px Europe Ecologie closing rally regional elections 2010 03 10 n09 600x399 Eva Joly, la esperanza verde estrellada

La candidata de los verdes franceses, Eva Joly./ Marie-Lan Nguyen

Eva Joly es probablemente la mujer adecuada en el lugar equivocado. De discurso contundente y directo, popular y respetada, Joly podría ser una dura candidata a la presidencia en cualquier lugar excepto en el país en el que se presenta: Francia. Su reputación como azote de la corrupción, en medio de los miedos creados por la crisis, hacían de ella la gran esperanza para la coalición de verdes “Europe Ecologie Les Verts” (EELV) que nunca ha pasado del 5 por ciento de los votos en unas elecciones presidenciales.

No en vano, los franceses todavía la recuerdan como la fiscal que envió a prisión al antiguo director de la petrolera Elf- ahora llamada Total – por malversación de fondos, la primera en infringir tal golpe a un gran patrón galo. O la que hizo dimitir a Roland Dumas de la presidencia del Consejo Constitucional cuando investigó su implicación en el mismo affaire. O la que redactó la Declaración de París en 2003 que denunciaba “los efectos devastadores de la gran corrupción” y la que investigó recientemente la caída de los bancos en Islandia.

Eva Joly es rotunda y a menudo tiene la lengua demasiado suelta, lo que le ha costado una condena por difamar al político y antiguo judoka David Douillet y una visita a los juzgados en plena campaña para responder a la demanda de la candidata del Front National, Marine Le Pen. Pero sobre todo, la ex-abogada no teme denunciar a grandes compañías o importantes políticos sobre sus excesos y mentiras y los franceses agradecen su franqueza.

Sin embargo, Joly se ha presentado en el país equivocado. En primer lugar, porque no nació en Francia, sino en Noruega, y a pesar de haber vivido en el Hexágono desde los 20 años – ahora tiene 69- muchos franceses no le perdonan sus orígenes nórdicos. Las críticas a su falta de conocimiento de las tradiciones francesas, especialmente cuando propuso que se eliminara el desfile militar del 14 de julio que recuerda el inicio de la Revolución Francesa, o a su marcado acento han sido habituales durante la campaña. Ella ha sido inteligente y ha hecho de su “faiblesse” un eje central de su campaña, apelando a la Francia que no habla con perfecto acento parisino y cuyo rostro no es blanco salpicado de dos ojos claros. Y sin ni siquiera mencionar a la primera dama, la franco-italiana Carla Bruni.

El fracaso de la candidatura verde en Francia

La estrategia no le ha salido bien y los sondeos la sitúan ahora en torno al 2 por ciento de los votos, a pesar de que el año pasado partía de un 7 por ciento. Pero no ha sido su acento lo que la ha condenado a estrellarse sino su candidatura al frente de los verdes en un país que no termina de ver a este movimiento al frente del ejecutivo del país. Joly, que podría haber tenido una carrera meteórica a la cabeza de otro partido – las malas lenguas dicen que estuvo a punto de presentarse con el partido centrista de François Bayrou, aunque hubiese encajado mejor en un partido de izquierdas – se ha estrellado al frente de una candidatura con la que ni siquiera termina de identificarse. Los seguidores del EELV le han reprochado haber olvidado los valores ecologistas del partido y haber jugado demasiado a su carta “anticorrupción”. La presidencia de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo durante los dos últimos años no le ha ayudado a mejorar su imagen de defensora de la naturaleza y el partido ha estado dividido entre su figura y la del presentador de televisión, Nicolas Hulot, al que venció en primarias. Tampoco ha ayudado su cambio de look en el que ha abandonado sus tradicionales gafas de pasta roja por unas verdes estridentes.

Su programa, sin embargo, sí ha girado en torno a una economía verde, con el rechazo de la energía nuclear y la defensa de una agricultura de proximidad como banderas. Pero Joly, como otros tantos “verdes”, ha entendido que no todos los asuntos de la res publica puede formularse en términos de ecología. Los ciudadanos, sin embargo, no han terminado de comprender que los verdes quieren algo más que plantar árboles y probablemente la abandonarán a su suerte el próximo domingo, en la primera ronda de las elecciones.

 

 Eva Joly, la esperanza verde estrellada

Sobre el autor: Laura Villadiego


Laura Villadiego es licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. Está afincada en Tailandia, desde donde cubre la región del Sudeste Asiático colaborando para diversos medios. Tiene además un blog personal, El Mundo Desencajado.

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