Publicamos hoy la segunda parte de la entrevista con Pedro Schwenzer, presidente de la Asociación Monárquica Europea, entidad que difunde y defiende los ideales que encarnan las diferentes monarquías del continente europeo. En esta segunda parte repasamos algunas de las principales monarquías del mundo, aún en el trono o como un remanente del antiguo esplendor.

PREGUNTA: ¿Qué opinión le merece Simeón de Bulgaria, el cual fue rey y luego se convirtió en presidente de una República?

RESPUESTA: Simeón II no se convirtió en presidente de república, sino en primer ministro, que es una diferencia. Nominalmente sigue siendo rey, ya que nunca abdicó. Él intentó mantener una posición neutral al no tomar decisiones políticas, que dejó en manos de su gobierno. El problema en los países del Este es que el pueblo espera de un rey algo más que sólo una figura representativa, pero Simeón II tiene una visión occidental de lo que debe ser un rey hoy en día. Este entendimiento de su función como rey no encajó con la función de primer ministro / jefe del Ejecutivo, y por eso la fórmula no se repitió.

De todos modos, nosotros vemos la intervención en la política del Rey Simeón II de Bulgaria como un error, pues ha roto la imprescindible independencia y neutralidad política que debe tener la Corona, con lo cual la posibilidad de restaurar la Monarquía quedó muy limitada al estar contaminada por la orientación ideológica y política de la institución, al haber participado su cabeza en la lucha partidaria. Además, en aquel momento Bulgaria aún pasaba por un momento político muy complicado, la gente esperaba más de Simeón II de lo que pudo hacer por el país, aunque ha hecho mucho por Bulgaria, y eso hizo que su partido no volviera a ganar
las siguientes elecciones. Tampoco un rey puede hacer milagros.

P: Actualmente existen dos monarquías (Malasia y Emiratos Árabes Unidos) cuyo sistema de organización territorial es la federación de estados. ¿Podría ello ser aplicado a España?

R: Cada país, sea república o monarquía debe adaptar su forma de gobierno a sus intereses y circunstancias nacionales, a su historia y a aquel procedimiento que permita, al régimen que sea, ser más útil a sus ciudadanos.

713px Location European monarchies.svg  600x504 Pedro Schwenzer: No es mejor una república que una monarquía, ni al revés

Mapa de monarquías en Europa./ Ssolbergj

P: ¿Preferiría que las repúblicas como Alemania, Austria o Francia, que en su día fueron Imperios, regresaran al sistema monárquico parlamentario?

R: No se trata de si lo preferimos nosotros, sino que cada pueblo decida lo que considera mejor para él. No obstante, en Alemania y en Austria las repúblicas no se instauraron por voluntad popular, sino por imposición tras perder la Primera Guerra Mundial. En Alemania esta situación implicaba que el pueblo, que se sentía mayoritariamente monárquico, no quería perder su monarquía. El mejor ejemplo es que eligieran a Hindenburg para presidente de la república. El mismo Churchill reconoció más tarde que Alemania habría tenido una trayectoria muy diferente de haber mantenido la monarquía. Ni en 1918 ni en 1949 en Alemania se dio a elegir al pueblo si quería monarquía o república, en Austria otro tanto. Una restauración monárquica en Alemania sólo sería posible con una reorganización del Estado conforme a las fronteras históricas internas y como monarquía federal, con un período constituyente, e implicaría un complejo proceso de negociaciones con las antiguas potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

En Austria sería más sencillo, ya que Austria quedaría reducida, en principio, al territorio actual. En Francia se iba a restaurar la monarquía como reino tras la caída del Emperador Napoleón III, pero el intento fracasó no por decisión del pueblo, sino porque el entonces heredero de la corona de la dinastía de los Borbones puso condiciones algo extravagantes. No es mejor una república que una monarquía, ni al revés. Es mejor aquel sistema de gobierno que mejor sirve a los intereses de su país y de sus ciudadanos. Evidentemente, para los monárquicos el mejor sistema de gobierno es aquel que tiene a la cabeza a un rey, siempre dentro de un sistema plenamente democrático donde la soberanía resida en el pueblo. Los países que menciona, a través de complejos y en ocasiones sangrientos procesos históricos, han pasado a ser repúblicas que según parece cumplen con las demandas de sus ciudadanos. Exactamente lo mismo ocurre en países con democracias coronadas como España, Gran Bretaña, Suecia o Japón.

P: En Francia, hay tres corrientes monárquicas: los legitimistas (pro borbones), los orléanistas (pro Orleans) y los Bonapartistas. ¿Cuál de ellas tiene su apoyo y por qué?

R: Eso es una decisión que llegado el caso de que se restaurara la monarquía en el país vecino, deberán decidirlo los franceses. De todos modos, los legitimistas son monárquicos con una ideología política concreta (ultraconservadores). La opción del Imperio bonapartista no nos parece una monarquía auténtica. Nuestra asociación sólo mantiene relaciones estrechas con los partidarios de la Casa Real de Bourbon-Orléans con el Conde de París como heredero de la Corona. En este sentido mantenemos contactos con la Nouvelle Action Royaliste desde 1990. La rama legitimista no nos parece viable al ser el representante de esta línea Don Luis Alfonso de Borbón, hijo del Duque de Cádiz. No nos parece una opción en la Francia actual la aceptación de una rama colateral de los Borbones originales, ya que el pretendiente es español.

P: ¿En el caso de Rusia, tienen ustedes algún lazo o contacto con la familia Romanoff o sus “supuestos” herederos? ¿Cuál es, si lo saben, la situación (popularidad, conocimiento) de la monarquía en este país?

No mantenemos relaciones con la Casa Imperial de Rusia. La jefa de la casa imperial es S.A.I. Doña María, Gran Duquesa de Rusia. Es la única que cuenta con un reconocimiento oficial. Su padre Vladimiro fue durante todo el tiempo posterior a la Revolución el jefe de la Casa Imperial. Es normal que en familias tan extensas aparezcan luego otros que pretendan ser herederos de la corona, pero llegado el momento será la Familia Imperial la que tendrá que tomar una determinación. En Rusia existen muchas asociaciones monárquicas, algunas bastante grandes, pero no tenemos datos concretos sobre sus actividades, entre otras razones porque es para nosotros imposible seguir sus publicaciones en ruso.

P: Como asociación monárquica que son, ¿qué piensan de las monarquías de Arabia Saudí o Marruecos, mucho más próxima a nosotros?
R: Como en el caso de las repúblicas donde países como Cuba, Venezuela o Corea del Norte no son precisamente buenos ejemplos, con las monarquías pasa lo mismo. Estos ejemplos que menciona, chocan plenamente con lo que la Asociación Monárquica Europea defiende, y que se resume en la Monarquía Parlamentaria, donde el soberano, como símbolo de la nación reina, el ejecutivo de turno gobierna y la soberanía nacional está plena y democráticamente representada en un parlamento como en el caso de España, Holanda o Dinamarca. Estos dos ejemplos de sistemas monárquicos que señala son peculiares especialmente para el concepto de monarquía parlamentaria que conocemos en Occidente. Estos sistemas monárquicos la AME no los comparte, pues en el caso de Marruecos, el soberano todavía conserva importantes parcelas de poder, mientras que en Arabia Saudí lo que hay es una monarquía absoluta de carácter religioso. Lo que ocurre es que las monarquías árabes responden a la idea de Estado que tienen estos pueblos, por lo que para ellos pueden ser buenos sistemas, aunque nosotros no compartamos esta forma de gobierno.

Leer la primera parte de la entrevista: “Las repúblicas puede ser tan anacrónicas como las monarquías”

 Pedro Schwenzer: No es mejor una república que una monarquía, ni al revés

Sobre el autor: David González


David González Caballero es Maestro de Educación Primaria por la Universidad de Barcelona. Actualmente cursando el Posgrado de Guión Televisivo en la Universidad Pompeu Fabra. La geopolítica es su pasión junto con su vertiente literaria. Tiene en su haber más de 80 premios literarios tanto nacionales como internacionales. En 2011 publicó su primer libro “XVIII Anys de Contes”.

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