
Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo y José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea / Foto: Servicio de prensa de la CE
Una Europa exhausta con 25 millones de parados muestra una progresiva rebelión en las urnas ante la estrategia de sus líderes en la salida de una crisis que se agrava por momentos. El debut de Hollande en la escena europea, tibio y discreto hasta el momento, puede ser crucial en el resultado del referéndum de Irlanda sobre el nuevo tratado fiscal el próximo 31 de mayo.
El pasado 9 de mayo se cumplieron 62 años de la Declaración Schuman, el germen del proyecto político de la Unión Europea. Hoy, esa Europa se encuentra estremecida, con un estupor que la ha dejado fuera de juego ante unos recortes sin precedentes en el nivel de vida de sus ciudadanos.
Ante el dogma de la austeridad, países como España y Portugal han sido los alumnos aventajados de la doctrina de Merkel, pero un nuevo aire recorre el continente. La triple cita electoral en Francia, Grecia y Serbia ha dejado la sensación de que los europeos se inquietan ante un horizonte de recortes sin fin que no está dejando a la vista ningún resultado palpable.
François Hollande ya se ha visto con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy y con el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, con quienes ha tratado la necesidad de agendar en la UE una estrategia de crecimiento. También ha conversado con el jefe de Gobierno irlandés. Su discurso, el mismo que lo alzó al triunfo y que ha recorrido Europa adhiriendo incluso al FMI y la Comisión Europea, puede ser crucial para que Irlanda diga sí al nuevo tratado fiscal de la UE.
Una estrategia del crecimiento para Europa
Lo que parece claro es que la corriente de opinión contraria a la austeridad ya es irreversible. Hasta ahora, podía decirse que había un sentir más generalizado sobre la necesidad de los recortes, de abrocharse el cinturón por los excesos del pasado. Pero los ciudadanos ya no aprueban unas políticas de recorte que por el momento no han conseguido ni ganar la confianza de los mercados ni generar empleo ni crecimiento.
En su cita de hoy en Berlín, Hollande y Merkel deberán concretar en acciones la promesa del “crecimiento”; esbozar un plan realizable que minimice el preocupante auge de los partidos más extremistas y antieuropeos.
El devenir de la UE tras los últimos comicios en su entorno plantea el reto de abordar la dispersión del voto. Empieza a fraguar una Europa de ciudadanos descontentos; los partidos tradicionalmente dominantes están perdiendo la batalla de la credibilidad y el voto se dispersa en partidos satélite que hacen imposible la formación de acuerdos, tal y como ha pasado en Grecia.
Atenas ha visto cómo casi dos terceras partes de los votantes griegos eligieron partidos que rompían frontalmente con la Unión Europea. Y las declaraciones del ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schauble marcan un preocupante desmarque de Alemania con respecto a Grecia. El juego de lo imprevisible entra en escena otra vez, y las dudas que planean sobre el sistema financiero español y de que España pueda convertirse en la nueva Irlanda no hace sino aún más difíciles las cosas.
También debemos considerar a Serbia, país candidato a la adhesión, cuyas urnas han desvelado un descontento generalizado hacia la política y un pesimismo respecto a su propio futuro, lo que no deja en buen lugar a la estrategia de acercamiento a los Balcanes de la Unión Europea.
De no optar por una agenda creíble y consistente de crecimiento, Europa corre el riesgo de ser un hervidero de partidos extremistas que abogarán por romper definitivamente con la UE y recuperar las soberanías nacionales en numerosas políticas clave. Para sortear un escenario ingobernable, Europa debe aprender a responder las preocupaciones de sus ciudadanos y tratar de poner a la vez en orden sus datos macroeconómicos.


4 comentarios
Mostoboy
says:
May 15, 2012
No nos confundamos, que los griegos no hayan votado mayoritariamente a ND y PASOK no quiere significa que votasen por partidos “que rompían frontalmente con la UE”. Quitando los neonazis, creo que todos los partidos minoritarios (o no tanto como Syriza), de derecha e izquierda apoyan el mantenerse en la UE y el Euro, pero renegociando las condiciones del segundo rescate.
Por otra banda, en Serbia, el hecho de que los dos candidatos apoyen la adhesión a la UE cuando en las presidenciales anteriores, el segundo candidato, Nicolic, se posicionaba beligerante a esta posibilidad indica que la estrategia europea ha funcionado bien, otra cosa es que la sociedad serbia esté bastante tocada por la crisis y la falta de perspectivas de futuro, pero creo que una gran mayoría del pueblo serbio, y desde luego la gran mayoría de sus representantes ven la UE como el futuro deseado para Serbia.
David González
says:
May 15, 2012
KKE no aboga por continuar en la Unión. Ni Jrisi Auge tampoco
Sergio G
says:
May 15, 2012
No se que economistas dirigen los Estados de la UE y la propia CE, nos han metido la idea de recortes y solo recortes y aquel que haya estudiado un par de años en ADE sabe que con solo recorte de gasto y/oaumento de impuestos, no se recupera ninguna economia. Hay que fomentar el consumo y la inversion que es lo que trae riqueza y creacion de empleo. Aunque claro, las medidas de estimulo de ZP no fueron malas, fueron peores! Creo que Hollande viene con mejores ideas, esperemos Que Merkel entre en razon, de ella depende el futuro de la UE a corto plazo…
Vicente Rodrigo
says:
May 16, 2012
Obviamente, es difícil plantear plantear el futuro del país fuera del entorno de la UE. Pero el mensaje de los partidos que han arrebatado cuota de poder a ND y PASOK es claro: hay que romper definitivamente con el rumbo que la troika (BCE, Comisión y FMI) lleva imponiendo a Grecia desde 2010.
Sobre Serbia, la estrategia de la UE en los Balcanes ha cosechado éxitos y hoy se puede decir que la Antigua Yugoslavia orienta su futuro hacia Europa, pero Serbia ha servido de termómetro para medir el índice de entusiasmo.
Sergio G, como bien apuntas, de Merkel depende el futuro a corto plazo de la UE pero sí es verdad que su legitimidad se está poniendo en cuestión más que nunca y necesitará más consenso de lo que venía estando acostumbrada…
Gracias por las aportaciones!