Consejo Europeo Van Rompuy Hollande Monti 600x399 No hay Merkollande, ¿habrá Merkonti?

François Hollande y Mario Monti saludan al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, a su llegada a la cena informal de jefes de estado y de gobierno / Foto: Servicio de prensa del Consejo de la UE

El Consejo Europeo informal de ayer se cerró con una única y clara conclusión: Angela Merkel y François Hollande no tienen ni sintonía personal ni comparten discurso político. La canciller alemana se resiste a cambiar una sola coma de un discurso fraguado durante más de dos años, y el presidente francés no piensa renunciar a las líneas básicas de una alocución política que lo ha colocado en el Elíseo. Vista la escasez de aliados potenciales de Hollande (en la escena política de la UE rebosan los gobiernos de derechas), ¿será capaz Merkel de fraguar una nueva alianza? ¿Es eso posible en una UE tradicionalmente liderada por el eje franco-alemán?

Las conclusiones de la cena que mantuvieron ayer los jefes de Estado y de Gobierno europeos no contemplan declaraciones grandilocuentes sobre el crecimiento y sólo mencionan de pasada el debate de los eurobonos, uno de los puntos de fricción que impide el acercamiento entre Francia y Alemania.

Dos alternativas para el futuro de Europa

El liderazgo irreversible que la crisis ha otorgado a Alemania plantea un horizonte en el que se vislumbran dos alternativas:

- Por un lado, la ruptura definitiva del eje París-Berlín hasta la celebración de las elecciones a la cancillería en Alemania en 2013. Será un momento de medir fuerzas, y en caso de que la CDU de Merkel resultara victoriosa obligaría a ambos países a iniciar un acercamiento. En caso opuesto, la victoria socialdemócrata podría abrir una nueva primavera en las relaciones entre ambos países, una unión que puede ser beneficiosa como motor del impulso político del continente pero que también puede hacer mucho daño a la legitimidad democrática de la UE, como ya ha quedado demostrado con Merkel y Sarkozy.

- En otro escenario se vislumbra una potencial alianza de la canciller con otros líderes de los grandes países europeos afines a su gestión y a su línea política. Descartado el británico David Cameron, es Mario Monti quien tiene todo a su favor para convertirse en la nueva mano derecha de Merkel.

El propio Mario Monti, que llegó a ofrecerse como candidato a equilibrar la nueva balanza de poder entre Francia y Alemania tras la victoria de Hollande, ha logrado sacar a Italia de la peligrosa espiral bajo presión de los mercados (aunque haya sido a costa de declaraciones poco generosas sobre España) y habla de Italia como un país que ha sabido persuadir a sus colegas y hacerse escuchar.

Con todo, es poco probable que Merkel dirija un cambio de rumbo en el modo de hacer las cosas en el continente. No sería un movimiento ni inteligente ni sostenible: la Unión Europea fue concebida para unir el destino de estos dos países mediante una alianza a futuro. Un cambio de rumbo sería el principio del fin de lo que hoy en día significa el proyecto comunitario.

Angela Merkel y François Hollande están destinados a entenderse. Sólo su gestión política en las instituciones comunitarias definirá el futuro más inmediato de los Veintisiete y su entorno.

 

 

 No hay Merkollande, ¿habrá Merkonti?

Sobre el autor: Vicente Rodrigo


Vicente Rodrigo especialista en asuntos europeos y trabaja como consultor de asuntos públicos. Licenciado en Ciencias de la Información y cursando el grado de Ciencias Políticas, se dedica al análisis político y al desarrollo de proyectos estratégicos nacionales e internacionales. Ha trabajado durante más de dos años en el seno de las instituciones europeas en Bruselas y ha gestionado la comunicación y las relaciones institucionales de eventos y organismos públicos.

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