boeungkaka Camboya lucha para frenar los desahucios

Las expropiaciones son uno de los grandes problemas en Camboya./ Laura Villadiego

Camboya ha sido durante años un país en venta. Un territorio que ha sido dividido en lotes y entregado a empresas tanto camboyanas como extranjeras sin importar quién vivía en él. Las concesiones alcanzan casi los 4 millones de hectáreas, un 22% del total de la superficie del país. Sus víctimas, unas 400.000 personas que han perdido sus hogares desde el año 2003. Y la cifra no para de crecer. Tan solo el año pasado, las concesiones llegaron las 800.000 hectáreas, el mayor volumen nunca documentado por la ONG local LICADHO, que ha realizado un exhaustivo mapa de los terrenos cedidos. Este año, se han contabilizado unas 300.000.

Tras años de protestas, la población de Camboya parecía haber ganado una gran batalla: el gobierno anunció hace unas semanas la suspensión en las concesiones de tierras para fines económicos. Hoy han perdido otra más importante: 13 activistas por los derechos de la vivienda, incluida Tep Vanny, una de las líderes más importantes, han sido condenadas a prisiones de entre 1 y 2 años y medio de cárcel por protestar por los desahucios. Loun Sovath, conocido como el “monje multimedia” por documentar con su cámara de vídeo las expropiaciones, ha sido arrestado y le han amenazado con retirarle del sacerdocio.

La táctica del gobierno camboyano: del entendimiento al enfrentamiento directo

Durante los últimos meses, el gobierno había intentado mostrar una postura conciliadora sobre las expropiaciones debido a la presión interna y externa.  El año pasado, los vecinos de Boeung Kak, un popular barrio de la capital camboyana, consiguieron que el gobierno les reconociera los títulos de propiedad de una zona que había sido expropiada para construir un complejo de oficinas, centros comerciales y pisos de lujo. Lo curioso del contrato entre el ayuntamiento de Phnom Penh y una empresa con participación china, aunque perteneciente a un senador camboyano, es que incluía un gran lago que ha sido rellenado para poder aumentar la superficie urbanizable. También incluía la franja colindante, en la que vivían 4.000 familias, de las que 3.000 fueron desalojadas tras quemar sus casas o derruirlas sin previo aviso. Casi 1.000 consiguieron, sin embargo, mantener un pequeño pedazo de suelo tras años de protestas. Aunque su lago, que daba a muchos de comer, ha desaparecido.

Los gestos no dejaron de ser más que una pose. A principios de año, los bulldozer entraron sin avisar en Borei Keila, otro de los barrios de la capital, y destrozaron las pequeñas casas de chapa y bambú en la que vivían 300 familias que ya habían sido desalojadas una vez. En sus refugios improvisados, sus habitantes aguardaban los apartamentos prometidos por la empresa que había construido ocho grandes edificios donde antes estaban sus casas. En el caso de Boeung Kak, los títulos de propiedad no llegaban y los vecinos continuaron sus protestas, la última de ellas durante esta semana en que las 13 mujeres condenadas hoy fueron arrestadas.

map carving up cambodia march20122 600x521 Camboya lucha para frenar los desahucios

Mapa de las concesiones en Camboya realizado por Licadho

Fue el pasado 26 de abril cuando la tensión comenzó a aumentar. Ese día, Chhut Vuthy, uno de los activistas más conocidos de Camboya, fue asesinado de un disparo mientras acompañaba a un equipo de reporteros de un periódico local a investigar sobre la tala ilegal en la provincia sureña de Koh Kong. Según la explicación oficial, su asesino, un militar, se suicidó justo después con dos disparos de un AK-47 en el pecho, algo que ha sido calificado de inverosímil por los grupos de derechos humanos. La muerte de Chhut Vuthy abrió un intenso debate en el país sobre la violencia ejercida contra los activistas y el amplio alcance de las concesiones de terreno. El asesinato dos semanas después de una joven de 15 años en otra protesta en la provincia de Kratie, en el noreste del país, confirmó que las buenas palabras se han terminado y que la prioridad es defender los intereses económicos.

El problema de las disputas comenzó tras el régimen de los Jemeres Rojos, el brutal gobierno comunista que dirigió el país entre 1975 y 1979 , periodo en el que la propiedad privada fue abolida. La mayor parte de los camboyanos fueron desplazados lejos de sus lugares de residencia y papeles y documentos se perdieron por el camino. Después de la caída del régimen, muchos volvieron a sus antiguas casas y el suelo fue gestionado por pequeñas comunas hasta que en 1989 se reconocieron los títulos de propiedad de las parcelas ocupadas a partir de 1979. Sin embargo, pocos consiguieron un papel que dijera que tenían un pedazo de tierra.

En 2001 se aprobó la Ley del Suelo, que concedía la propiedad a todas aquellas personas que hubieran vivido en un terreno durante al menos cinco años y que prohibía las expropiaciones que no tuvieran un proceso de compensaciones justo. La Constitución camboyana establece además que el Gobierno sólo podrá expropiar a alguien por interés público y previo pago de una compensación justa, algo que también contempla la legislación de 2001. Pero el gobierno ha utilizado esta falta de documentos para expropiar los terrenos acusando a sus propietarios de haberlos robado. Phnom Penh, la capital, ha sido una de las zonas más afectadas, donde se estima que un 10 por ciento de la población (unas 150.000 personas) han sido desalojadas entre 1990 y 2011 para dar paso a torres o centros comerciales.

En otros casos, como el de la norteña provincia de Ratanakiri, la tierra ha sido tradicionalmente comunitaria y pertenecía a las comunidades indígenas que allí vivían. Ahora, sin embargo, la jungla ha desaparecido  (y con ella la forma de vida de las comunidades indígenas que allí vivían) y ha sido sustituida por plantaciones de caucho. Y la propiedad comunal ha pasado, por supuesto, a manos de empresas privadas.

 Camboya lucha para frenar los desahucios

Sobre el autor: Laura Villadiego


Laura Villadiego es licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. Está afincada en Tailandia, desde donde cubre la región del Sudeste Asiático colaborando para diversos medios. Tiene además un blog personal, El Mundo Desencajado.

pixel Camboya lucha para frenar los desahucios