Muchas son las voces que critican el modelo capitalista. Cada día miles de economistas ven cómo el sistema económico europeo se dirige hacia un abismo donde nadie se atreve a pronosticar qué podemos hallar en él. En cambio, la otra cara de la moneda es China, cuyo acelerado crecimiento económico y teórica redistribución global de la riqueza está siendo seguido por los ojos envidiosos de numerosas naciones. Y es que el fenómeno chino ya no es una mera anécdota: son la segunda potencia mundial y poseen un importante porcentaje de la deuda de los Estados Unidos.
Si el consenso de Washington suponía el decálogo para las economías neoliberales de los años 90, el consenso de Pekín es el modelo alternativo que los teóricos economistas del Partido Comunista Chino han planteado. Según un artículo del antiguo editor de la revista TIME, Joshua Cooper Ramo, “el nuevo proyecto económico de China es una fusión de su pensamiento sumadas a las lecciones que el fracaso de la cultura de la globalización ha supuesto en algunas culturas. El resto del mundo ha comenzado a estudiar este nuevo proyecto”. Y es que para muchos estados la mera posibilidad de imitar el modelo del Gigante Asiático aunque sea a pequeña escala ya sería para ellos un gran éxito (al menos en lo que al ámbito económico se refiere). Aunque articulistas como el director Editorial de El Economista mexicano defiendan la tesis de que el modelo chino es único e irrepetible debido a sus condiciones geográficas y demográficas, la verdad es que hay naciones africanas y asiáticas empeñadas en emular a ese sistema cueste lo que cueste.
Las propuestas del modelo económico chino
Las propuestas de este consenso son entendibles hasta para el menos versado en temas financieros:
- La soberanía del Estado para decidir su futuro económico (algo que choca en Europa puesto que no gozamos ya de esa soberanía).
- Uso de medidas más allá del PIB para evaluar la economía (cosa que ya hacen algunas agencias mediante el coeficiente Gini).
- Mayor capacidad de adaptación e innovación como contrapartida a las rígidas normas neoliberales mediante una política de continua renovación.
El “capitalismo de Estado”, gestado durante la época de Deng Xiaoping, es el pilar fundamental en este nuevo sistema mientras que su base sería la política de continua renovación, algo que como se puede ver en España (donde la modificación de la Constitución sigue siendo tabú) o en Estados Unidos no es muy “popular”. También se evita cualquier inclusión del término “autarquía” algo que ha fracasado en todos los lugares en los que se ha impuesto (y obviamente la China actual no sería la China que conocemos sin el mercado exterior).
Cabe destacar también que el hecho de haber tan solo un referente político sin oposición (pese a que como ya hemos tratado en esta web, el Partido Comunista está permanentemente dividido) inválida la teoría de los dos carriles, donde una mejora de las condiciones económicas ha de ir acompañada de una mejora en las condiciones democráticas, cosa que de momento a Beijing y al Partido les va perfectamente.
Es por todo ello, sumado al hartazgo de recibir órdenes y directrices del sistema occidental y, sobre todo, de los organismo financieros globales (léase FMI, Banco Mundial o las mismas agencias de rating), que muchas naciones en vías de desarrollo estén decididas a adoptar el consenso de Pekín y a buscar una alternativa a una crisis que, a día de hoy, parece no tener salida continuando por la senda del capitalismo tal y como lo conocemos.



6 comentarios
Javier Collado
says:
May 25, 2012
¿Rígidas normas neoliberales? Hasta donde yo sé, para el neoliberalismo el mercado se autoregula, por lo que no tiene normas. Las normas las imponen los Estados, que son quienes tienen capacidad para ello. Y en los últimos tiempos tienden hacia cualquier lado menos hacia el neoliberalismo. Pactos fiscales, subidas de impuestos, pactos comerciales…
Por otra parte, China también ha sufrido la crisis, y más que la va a sufrir. Según un informe del Banco Mundial publicado en febrero (http://www.worldbank.org/en/news/2012/02/27/china-2030-executive-summary) el gigante asiático podría crecer “tan solo” un 3% en la próxima década. Un duro varapalo si tenemos en cuenta que está habituado a incrementar su PIB en porcentajes de dos dígitos.
Para terminar, prefiero vivir en una España en crisis con un PIB per capita de 34.000 dólares anuales, a una China próspera con 4.800.
Daniel Ventura
says:
May 25, 2012
Buenas tardes.
Enhorabuena por el interesante artículo. Dicho esto a pesar de que no estoy de acuerdo con algunas de sus afirmaciones y suposiciones.
Mi impresión es que la alternativa económica china no es ninguna alternativa. Al menos, no es ninguna alternativa nueva. Si bien el caso chino, desde un prisma económico, constituye un caso interesantísimo debido a sus dimensiones, no están aplicándose allí sino medidas ‘liberalizadoras’, es decir, en cierto sentido capitalistas, de la economía. Y, efectivamente, los frutos parecen envidiables. Insisto: única y exclusivamente desde el prisma económico. Pero el prisma únicamente económico no existe, y un sistema capaz de generar crecimiento y riqueza pero incapaz de someterse al régimen de la libertad, será un sistema profundamente miserable.
En otro párrafo, y corrígeme si me equivoco, pareces apuntar que el caso chino desmiente la teoría de que una apertura económica acaba por provocar (por exigir, diría yo) una apertura en lo político. También discrepo en eso. Un sistema tiránico como el chino, desde luego, no va a desprenderse de la noche a la mañana de sus características más principales, pero se observan indicios de que crece entre la sociedad china un cierto ímpetu de libertad: manifestaciones, crítica a las autoridades locales, surgimiento de una pequeña clase media, casos de disidencia…
Por último, para no cansar al personal. Ésta frase: “…buscar una alternativa a una crisis que, a día de hoy, parece no tener salida continuando por la senda del capitalismo tal y como lo conocemos”. El capitalismo, tal y como lo conocemos, es un ‘capitalismo de Estado’ y no ha sido inventado en China, precisamente. Quizás el capitalismo que nos saque de la crisis no tenga nada que ver con la rigidez que tú acertadamente identificas y defines.
Un saludo.
Daniel Ventura
says:
May 25, 2012
Javier, hemos comentado casi a la vez y aparentemente coincidimos en algunos puntos.
Un placer.
David González
says:
May 25, 2012
En primer lugar, aunque simpatizo con China y rechazo el actual régimen económico europeo, tampoco me siento identificado con un país que crece teniendo en un regimen de esclavismo a miles y miles de personas en Dongguan, Cantón, etc.
Pese a ello, el consenso de Pekín existe y naciones como Etiopía ya se han fijado en él para emularlo.
Daniel, el párrafo sobre la teoría de las dos vías es ciertamente lo que tu has apuntado y, obviamente, el PC no se desprenderá fácilmente del poder. Pero una cosa, si van mejorando paulatinamente las condiciones de vida y acomentiendo las reformas que algunos políticos como Dubcek o, hasta en cierto modo, Tito hicieron, no crees que los chinos demostrarán tener interés alguno en quitarles el poder?
Muchas gracias por los comentarios. No soy muy avezado en temas económicos así que cualquier sugerencia es buena.
Laura Villadiego
says:
May 26, 2012
Pues sinceramente, y hablando desde Asia, yo creo que la correlación apertura económica y democracia no se sostiene. Depende de los valores de cada cultura y en el caso de Asia, la democracia, al menos entendida de la forma occidental, no es una prioridad. Y un buen ejemplo, mejor que China, es Singapur, campeona del crecimiento económico y a la que han llamado la “dictadura benevolente”. Pero volviendo a China, el famoso caso, por poner un ejemplo, de Wukan, no se debió a un deseo de democracia, sino a que se repartiera el dinero obtenido por la venta de unos terrenos comunales. No es la corrupción en sí lo que molesta, sino que no se reparta. En Asia, el dinero es mucho más importante que en Occidente (y ya es decir), porque en un sistema tan jerarquizado, es eso lo que determina tu estatus. Y da igual que no lo tengas, lo más importante es aparentar (aunque aparentar sin dinero no siempre es fácil). Mientras un gobierno pueda asegurar el bienestar de su población, el sistema político no será rebatido.
Lo de las rígidas normas neoliberales tienen bastante sentido en el pensamiento asiático, porque así es cómo nos ven. Siempre dando por saco con estudios de impacto ambiental, límites de horas laborales, medidas de seguridad, calidad de los materiales… Ellos se ven con mayor capacidad de adaptación, lo que implica que pasan de todo eso. Son más rápidos, más baratos, las relaciones con gobierno y proveedores suelen ser más sencillas. Pero, se les caen los puentes, las carreteras duran un año, los trenes se chocan y muchos de sus productos son tóxicos. En realidad, yo creo que es aquí donde el modelo falla principalmente. Lo importante es cumplir el objetivo, pero no necesariamente que se haga bien. Y, aunque eso está cambiando muuyy lentamente, hará que su crecimiento se reduzca necesariamente. Y por el bien de todos, que así sea.
David González
says:
Jun 25, 2012
Gran comentario Laura. Singapur se merece un análisis también puesto que es otro gran paradigma del crecimiento económico sin la apertura democrática. Me lo apunto