5497850563 46190e00b6 La alternativa económica china

Yuan. Foto: Sharon Drummond (flickr)

Muchas son las voces que critican el modelo capitalista. Cada día miles de economistas ven cómo el sistema económico europeo se dirige hacia un abismo donde nadie se atreve a pronosticar qué podemos hallar en él. En cambio, la otra cara de la moneda es China, cuyo acelerado crecimiento económico y teórica redistribución global de la riqueza está siendo seguido por los ojos envidiosos de numerosas naciones. Y es que el fenómeno chino ya no es una mera anécdota: son la segunda potencia mundial y poseen un importante porcentaje de la deuda de los Estados Unidos.

Si el consenso de Washington suponía el decálogo para las economías neoliberales de los años 90, el consenso de Pekín es el modelo alternativo que los teóricos economistas del Partido Comunista Chino han planteado. Según un artículo del antiguo editor de la revista TIME, Joshua Cooper Ramo, “el nuevo proyecto económico de China es una fusión de su pensamiento sumadas a las lecciones que el fracaso de la cultura de la globalización ha supuesto en algunas culturas. El resto del mundo ha comenzado a estudiar este nuevo proyecto”. Y es que para muchos estados la mera posibilidad de imitar el modelo del Gigante Asiático aunque sea a pequeña escala ya sería para ellos un gran éxito (al menos en lo que al ámbito económico se refiere). Aunque articulistas como el director Editorial de El Economista mexicano defiendan la tesis de que el modelo chino es único e irrepetible debido a sus condiciones geográficas y demográficas, la verdad es que hay naciones africanas y asiáticas empeñadas en emular a ese sistema cueste lo que cueste.

Las propuestas del modelo económico chino

Las propuestas de este consenso son entendibles hasta para el menos versado en temas financieros:

  • La soberanía del Estado para decidir su futuro económico (algo que choca en Europa puesto que no gozamos ya de esa soberanía).
  • Uso de medidas más allá del PIB para evaluar la economía (cosa que ya hacen algunas agencias mediante el coeficiente Gini).
  • Mayor capacidad de adaptación e innovación como contrapartida a las rígidas normas neoliberales mediante una política de continua renovación.

El “capitalismo de Estado”, gestado durante la época de Deng Xiaoping, es el pilar fundamental en este nuevo sistema mientras que su base sería la política de continua renovación, algo que como se puede ver en España (donde la modificación de la Constitución sigue siendo tabú) o en Estados Unidos no es muy “popular”. También se evita cualquier inclusión del término “autarquía” algo que ha fracasado en todos los lugares en los que se ha impuesto (y obviamente la China actual no sería la China que conocemos sin el mercado exterior).

Cabe destacar también que el hecho de haber tan solo un referente político sin oposición (pese a que como ya hemos tratado en esta web, el Partido Comunista está permanentemente dividido) inválida la teoría de los dos carriles, donde una mejora de las condiciones económicas ha de ir acompañada de una mejora en las condiciones democráticas, cosa que de momento a Beijing y al Partido les va perfectamente.

Es por todo ello, sumado al hartazgo de recibir órdenes y directrices del sistema occidental y, sobre todo, de los organismo financieros globales (léase FMI, Banco Mundial o las mismas agencias de rating), que muchas naciones en vías de desarrollo estén decididas a adoptar el consenso de Pekín y a buscar una alternativa a una crisis que, a día de hoy, parece no tener salida continuando por la senda del capitalismo tal y como lo conocemos.

 La alternativa económica china

Sobre el autor: David González


David González Caballero es estudiante de Magisterio en la Universidad de Barcelona. Actualmente compagina sus estudios con la administración de su blog, El Internacional, y su vertiente literaria. Tiene en su haber más de 60 premios literarios tanto nacionales como internacionales. En 2011 publicó su primer libro “XVIII Anys de Contes”.

pixel La alternativa económica china