Rusia puso en marcha a principios de 2012 un espacio económico común y único con Bielorrusia y Kazajistán, estableciendo un mercado unificado de bienes, inversiones y mano de obra. Este fue el primer paso de la futura puesta en escena de la Unión Euroasiática (UEA), una alternativa a la Unión Europea, que prevé la creación de una gran asociación de libre comercio sin integración política de los países que conforman Eurasia.
Con un mercado inicial de unos 165 millones de personas, y un territorio que va desde el oceano Pacífico al mar Báltico, la prioridad de dicha organización supranacional, que se prevé que entre en total funcionamiento en 2015, es facilitar la libre circulación de mercancías, capitales y mano de obra entre muchas de las antiguas repúblicas soviéticas.
Por ahora, Rusia, Bielorrusia y Kazajistán son los únicos miembros formales de la Unión Euroasiática, aunque Kirguisitán y Tayikistán, que ya son miembros del Espacio Económico Euroasiático, y Ucrania pueden unirse en un futuro no muy lejano. En este sentido, la UEA puede también abrir sus puertas a países que no fueron miembros de la Unión Soviética, ya sea como miembros formales o como miembros del Espacio Económico Euroasiático.
Precedentes de la Unión Euroasiática
La reintegración de Eurasia ha sido una de las prioridades de la política exterior rusa desde 2008, coincidiendo con la recesión económica que empezó a afectar a Europa y la puesta en marcha de la Asociación Oriental (Eastern Partnership en inglés), una iniciativa europea para mejorar la situación tanto política como económica entre la UE y seis ex repúblicas soviéticas con cierta importancia geopolítica para la Unión; Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania.
Este último país merece una mención aparte, porque conocidos son los esfuerzos de la UE para acercarse a Ucrania tanto a nivel comercial como político. La futura adhesión a la Unión Euroasiática del país presidido por Víktor Yanukóvich, bien podría convertirse en un punto crítico en la estrategia de la UE dado que hablamos del segundo país más grande de Europa y una antigua república soviética de gran importancia geopolítica. Para muchos expertos, la reciente adopción del ruso como lengua oficial puede ser el paso previo a la afiliación a la UEA.
Finalmente, Rusia es consciente que la integración de esta extensa zona territorial y comercial es clave para que el país continúe siendo un potencia mundial frente al creciente empuje de China y otras economías emergentes, así como buscar alternativas ante las actuales crisis financieras que viven muchos mercados.
Puntos Clave de la UEA
La UEA no tiene una orientación hacia el pasado en términos de dominación rusa, dado que cada estado preservará su soberanía nacional y la reintegración se centra en los mercados de mercancia y capitales con una base muy similar al sistema de gobernanza de la UE, evitando eso si innecesarias superestructuras burocráticas. Las instituciones supranacionales que la UEA planea poner en marcha son mínimas; una comisión que establezca los acuerdos jurídicamente vinculantes, y un tribunal, la que sería la primera gran institución de carácter civil en la era post-soviética.
En este sentido, la Unión Euroasiática se regirá por las normas vigentes en la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que deja las puertas abiertas a la creación de una moneda común, lo que protegería a los países miembros de volatilidades de los mercados financieros, así como de futuras crisis económicas. Desde Rusia se vería con buenos ojos la adopción del rublo por parte de todos los países, algo que en el caso individual de Bielorrusia lleva mucho tiempo encima de la mesa pero nunca se ha materializado. Por su parte, Kazajistán no parece estar muy por la labor de adoptar el rublo, y sería más partidario de crear una nueva moneda, el “Yevraz“, y competir a nivel internacional con el dólar y el euro.
Viabilidad de la integración comercial de Eurasia
Uno de los principales atractivos de la UEA es su gran extensión geográfica y continental como mercado único, y como fuente de inmensos recursos y materias primas. Al mismo tiempo, la futura Unión Euroasiática tendrá acceso directo a rutas comerciales muy importantes entre Europa y los mercados de Asia y el Extremo Oriente como por ejemplo, la Ruta Marítima del Norte, el ferrocarril transiberiano, el corredor de transporte internacional Norte-Sur, y la cada vez más potenciada Ruta de la Seda.
Sin embargo, a día de hoy, una de las principales dudas que se ciernen sobre el horizonte es ver si lo pactado en papel será finalmente realidad, especialmente en lo referente a posibles imposiciones de carácter ideológico en cuanto a sistemas políticos o económicos que los miembros han de tener, algo que sí se da en al Unión Europea a día de hoy. El presidente ruso Vladímir Putin es todo un nostálgico de la extinta Unión Soviética y de todos es conocida la estrategia rusa de ampliar su zona de influencia política a antiguas repúblicas soviéticas.
Ahora bien, ¿puede la futura Unión Euroasiática beneficiar económicamente a Rusia? De hecho, muchos economistas creen que Rusia saldrá perdiendo económicamente, porque a día de hoy las empresas bielorrusas y kazajas ya tienen acceso a los mercados rusos más importantes, mientras las políticas de estos dos países tienden a limitar la penetración recíproca de las empresas rusas en sus mercados. Además, en el caso de futuros miembros como Kirguistán y Tayikistán, Rusia se podría ver obligada, como motor de la UEA, de hacer grandes inversiones en sus economías, ya que hablamos de países pobres.
Es por esto que muchos analistas dudan de la viablidad de este proyecto y de sus posibilidades de competir con éxito con la UE. El débil estado de derecho en países post-soviéticos pone en duda la capacidad de futuras instituciones supranacionales de controlar que los estados miembros cumplan con sus disposiciones.


