Mariano Rajoy y Mario Monti, de vacaciones aunque en estado de alerta inminente, han llevado a cabo buena parte de las reformas que cuentan con el visto bueno de Bruselas y Frankfurt. Parece que finalmente los grandes sobresaltos del verano tocaron techo el pasado mes de julio, cuando la prima de riesgo española se desbocó hasta superar con creces los 600 puntos básicos.
Se esperan dos semanas de relativa tranquilidad y el debate en torno a un probable rescate de España se cristaliza en la posibilidad de que, dadas sus necesidades de financiación, Madrid solicitará un rescate suave evitando en la medida de lo posible la fórmula empleada hasta el momento con Grecia, Irlanda y Portugal.
En septiembre, los ministros de Finanzas de la UE harán un análisis de la situación de España e Italia y de los escenarios futuros de actuación, preparando el terreno para el Consejo Europeo de diciembre, donde se ejecutarán las medidas más determinantes en caso de no haber imprevistos que precipiten los acontecimientos.
España e Italia, dos países en primera línea de fuego
España e Italia forman ya el flanco débil de la eurozona, el epicentro de todas las tensiones financieras. Con unos datos de desempleo al alza (22% en España y 10% en Italia) y un déficit que supera el 8% en ambos países, los dos ejecutivos reman contra marea a la espera de la entrada en vigor del MEDE, el fondo de rescate permanente, prevista para mediados de septiembre.
La deuda pública se sitúa en el 72,1% para España, mientras que la de Italia se dispara hasta un 123,3% (según las estadísticas oficiales de Eurostat).
Un recorrido por las medidas adoptadas para esquivar el rescate
Además de las decisiones adoptadas en Bruselas, los ajustes individuales emprendidos en ambos países han ido en la misma dirección, aunque pueden percibirse notables diferencias.
El Ejecutivo de Mario Monti se ha atrevido con una reforma mucho más ambiciosa de la Administración italiana, reduciendo a más de la mitad el número de provincias (pasando de 110 a 50) mediante fusiones. Mientras tanto, en España se ha reforzado el papel de las diputaciones provinciales en detrimento de los entes locales.
Con todo, la reforma de las administraciones públicas en España no ha concluido y será uno de los ejes prioritarios de actuación en caso de que España sea finalmente intervenida a través de un segundo rescate.
Algunas de las medidas más destacadas:
- IVA: en España sube del 18 al 21% a partir de septiembre. El tipo reducido pasa del 8 al 10%. En Italia, subirá del 21 al 23% en julio de 2013. El IVA reducido pasa del 10 al 12%. El IVA medio de la UE es del 21%.
- Pensiones: ambos países han retrasado la edad de jubilación. En España hasta los 67 años, un año más que en Italia. Ambos países tienen pendiente acelerar su puesta en práctica.
- IRPF: Nuevo porcentaje de subidas en ambos países.
- Vivienda: Italia reintroduce el impuesto de bienes inmuebles que había sido retirado por Berlusconi. España elimina la deducción por compra de vivienda.
- Sanidad y Farmacia: el parlamento italiano ha aprobado ajuste de 6.800 millones de euros hasta 2015. Rajoy anunció un recorte en Sanidad para España de 7.000 millones de euros.
Mientras que en España se debate sobre la eliminación de la ayuda de 400 euros a parados de larga duración y el fin de la asistencia a los “sin papeles”, Italia ha ido más allá en otros frentes:
- Reducción del 20% de directivos y del 10% del resto de categorías en la Administración Pública, así como del 50% del gasto en coches oficiales.
- El tope de las transacciones se fija en 1.000 euros para evitar la evasión fiscal.
- Introducción de nuevas cargas sobre bienes de lujo (aviones y helicópteros privados, embarcaciones de lujo y coches de alta gama).
Con todo, el futuro inmediato de ambas economías dependerá de la evolución en los mercados y de la voluntad política de los órganos de Gobierno de la UE y del Banco Central Europeo, instituciones que están marcando la hoja de ruta a los ejecutivos de Monti y Rajoy.


