5925888899 5b539b6ef4 z El sur de Tailandia se sigue desangrando por el conflicto musulmán

Estudiantes musulmanes en Pattani./ Udeyismail

Al igual que en el caso de los rohingyas en Birmania, el conflicto del sur de Tailandia ha estado durante años apartado de los grandes medios. En este caso, ni siquiera su recrudecimiento durante las últimas semanas ha conseguido sacarlo de su anonimato. Las tres provincias del Sur de Tailandia, Pattani, Yala y Narathiwat, llevan ocho años inmersas en un conflicto que se ha cobrado más de 5.000 vidas desde 2004. Desde el inicio del Ramadán en julio, los ataques se han incrementado y más de 30 personas han muerto en unas semanas.

Pero no era el primer signo de que la insurgencia se estaba volviendo más activa. El pasado mes de marzo, una serie de atentados con bomba acabó con la vida de 14 personas, iniciando una nueva etapa de violencia, tras un periodo de relativa calma.

Población musulmana en un país budista

Souththailandmap El sur de Tailandia se sigue desangrando por el conflicto musulmánLas provincias de Pattani, Yala y Narathiwat formaron tradicionalmente parte del llamado Sultanato de Patani (la provincia tailandesa se escribe con doble “t” y el sultanato con una simple). El reino de Siam, antiguo nombre de Tailandia, invadió la zona norte del sultanato a finales del siglo XVIII e impuso un tributo al sultán a cambio de conservar los territorios. Con la llegada de los británicos a la región, el juego de fuerzas cambió y, mientras los ingleses anexionaron la parte sur del sultanato a la Malasia Británica, Tailandia incorporó definitivamente las provincias malayas en 1902.

Tailandia se vio así con varias provincias en las que la población musulmana era mayoritaria, frente a la mayoría budista del resto del país. Su idioma, un dialecto del bahasa que se habla en Malasia, poco tiene que ver además con el tailandés. La monarquía puso entonces en marcha un programa de homogeneización cultural, con especial énfasis en la lengua, que negó a la población musulmana la práctica de sus costumbres y la gestión de sus propios asuntos.

Esta situación se ha mantenido hasta el presente. El gobierno ha tenido poco éxito en su política de asimilización cultural, pero sigue empeñado en que los asuntos sean llevados desde Bangkok, a más de 1.000 kilómetros, y que los funcionarios sean mayoritariamente thais que no hablan el idioma ni entienden las costumbres. El conflicto del sur de Tailandia se ha convertido así en un choque principalmente político por la identidad nacional, en el que la represión política del gobierno central ha eliminado toda posibilidad de convivencia pacífica.

¿Por qué continúa el conflicto en el Sur de Tailandia?

Durante un par de décadas, a partir de los años 80 y hasta el año 2000, hubo un periodo de relativa calma en el sur. La principal razón fue la instauración por parte del entonces jefe del Ejecutivo, Prem Tinsulanonda (él mismo nacido en Songkhla, antigua provincia del sultanato en la que ha habido algunos incidentes aislados) de los Cuarteles Generales Civiles, Policiales y Militares Conjuntos y del Centro Administrativo de las Provincias Fronterizas del Sur. Estas nuevas estructuras incluyeron a un mayor número de habitantes locales, por lo que el sentimiento de alienación cultural y política se redujo.

Estos Cuarteles del Sur fueron eliminados durante el mandato de Thaksin Shinawatra (2001-2006), al mismo tiempo que la insurgencia renacía. Aunque ya se habían producido algunos incidentes previos a esta medida, sin duda, la decisión de Thaksin alimentó el descontento. Según Duncan McCargo, uno de los principales especialistas en la región, la principal razón de la continuación del conflicto ha sido el fracaso del gobierno central a la hora de incluir a la población malaya [1] en la toma de decisiones.

Hay además otras razones por las que las heridas no terminan de cerrar:

  • La falta de un sentimiento de pertenencia al país, originado por una anexión tardía del sultanato de Patani.
  • El olvido por parte de la administración central de la región del sur, una de las más deprimidas económicamente.
  • La política de violencia que han mantenido todos los gobiernos desde Thaksin Shinawatra en la región.
  • La situación fronteriza de la región, donde muchos de sus habitantes tiene la doble nacionalidad tailandesa/malasia y la insurgencia cuenta con apoyos al otro lado de la frontera.
  • El contexto internacional de lucha contra el terrorismo islámico. Ha habido mucho debate sobre si el conflicto se puede incluir dentro del yihadismo internacional. Hasta ahora, los incidentes han sido principalmente locales, nunca fuera del sur de Tailandia y con objetivos nacionales (no turistas o periodistas). Por eso, muchos analistas aseguran que no hay relaciones con la yihad internacional, aunque no descartan una islamización futura del conflicto. No obstante, no es una coincidencia que la tensión se incrementara a partir de 2001, aunque más probablemente por la influencia que tuvo la lucha contra el terrorismo en el propio Thaksin que en la insurgencia.
  • El carácter poco organizado del movimiento. Los ataques y asesinatos rara vez son multitudinarios y los expertos creen que, en realidad, la mayoría son actuaciones individuales, principalmente de jóvenes. Son incidentes de baja escala, raramente con más de 15 víctimas, pero frecuentes. Monjes budistas, militares y policías son los principales objetivos.

La versión que dan los medios, tanto dentro como fuera del país, sobre el problema no ayuda a calmar los ánimos. Como aseguró a Miradas de Internacional el fotógrafo Xavi Comas, que ha viajado frecuentemente a la región, la realidad se aleja mucho de la versión de periódicos y televisiones. “Ambos bandos, insurgencia y el gobierno intentan manipular la realidad para su propio beneficio. Creo que la propaganda del gobierno, sobretodo del Ejército junto con los medios de comunicación y el trabajo de muchos fotoperiodistas que buscan el sensacionalismo, dan una visión muy distorsionada de la realidad de esta región”, aseguró. Comas, en su trabajo Derelict, reflejó la normalidad en la que viven la mayoría de los malayos de Tailandia.

La política de los Shinawatra hacia el conflicto del sur

Uno de los interrogantes cuando Yingluck Shinawatra accedió a la jefatura del gobierno de Tailandia hace un año es si iba a mantener la política de su hermano en el sur. Thaksin Shinawatra es a menudo señalado como el principal culpable del recrudecimiento del conflicto por las políticas puestas en práctica cuando él mismo ocupaba la jefatura de Gobierno (2001-2006).

Además de suspender los Cuarteles Generales del Sur, Thaksin puso a la policía al frente de la situación e incrementó su número en la región. Aprovechó además la guerra contra las drogas desplegada a partir de 2003 para buscar una solución “quirúrgica”, como la califican Pasuk Phongpaichit y Chris Baker en su biografía sobre Thaksin, al conflicto del sur. El objetivo era evitar cualquier conato de resistencia eliminando literalmente a posibles opositores.

Yingluck se ha desmarcado en cierto modo de las políticas de su hermano en cuanto al sur. Su principal preocupación, sin embargo, no han sido las lejanas provincias, sino el conflicto que enfrenta a las clases pobres y adineradas del país y sus avances han sido escasos. Durante la campaña electoral, el Puea Thai, su partido, prometió que se crearía una región administrativa especial para la zona, bajo el nombre de Pattani Maha Nakhon, pero de momento no se han dado pasos en esa dirección. Quizá una de sus medidas más destacadas ha sido la aprobación de compensaciones de las víctimas de la violencia del sur, muchos de ellos víctimas de las políticas de su propio hermano.

El próximo domingo termina el Ramadán y el gobierno ha intentado entablar conversaciones con algunos insurgentes, al mismo tiempo que se reforzaba la seguridad en el sur ante el miedo de un incremento de la violencia. ”Ahora mismo estamos manteniendo conversaciones con varios grupos insurgentes pero todavía no tenemos claro lo que quieren”, dijo a la prensa el viceprimer ministro, Yutthasak Sasiprapa. Una medida más bien dirigida a ganar tiempo ya que el movimiento no tiene un eje central, por lo que será complicado emprender negociaciones de paz.

[1] Malasio es la nacionalidad de un habitante de Malasia. Malayo es el perteneciente a la etnia malaya (más aquí)

 El sur de Tailandia se sigue desangrando por el conflicto musulmán

Sobre el autor: Laura Villadiego


Laura Villadiego es licenciada en Periodismo y en Ciencias Políticas. Está afincada en Tailandia, desde donde cubre la región del Sudeste Asiático colaborando para diversos medios. Tiene además un blog personal, El Mundo Desencajado.

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