6904282061 ea7cb26e87 z Rusia, el vencedor en el conflicto de Siria

Viñeta sobre la relación entre Rusia y Siria. / Freedom House

A casi 22 meses del inicio de la Guerra civil siria, donde el gobierno de Bashar al-Assad combate con el Ejercito Siria Libre y contra el Consejo Nacional Sirio en lo político, surge Rusia como el verdadero vencedor de un conflicto que se desarrolla a casi 2.500km de sus fronteras.

Claramente el caso sirio puso en evidencia un juego de poder distinto al que veníamos acostumbrados en la pos Guerra Fría, donde un Estados Unidos erigido como “gendarme del mundo”, teniendo a la democracia como concepto político exportable, impuso (o por lo menos lo pretendió) las doctrinas occidentales sobre el resto del Sistema Internacional. Hasta julio del 2012 (primer ejercicio del derecho a veto en relación a la cuestión de Siria) indudablemente Estados Unidos era el hegemón militar y político (no así económico, donde otros Estados y bloques comenzaron a balancearlo). Militarmente, luego del 2001, y la implementación de la Doctrina de Seguridad de EEUU de Bush, se permitieron la intervención en distintas regiones del mundo, en especial Oriente Medio, so pretexto de prevenir futuras amenazas a su seguridad como también en defensa del baluarte democrático; incluso con votaciones en contra y prohibiciones explícitas para hacerlo por parte de la ONU. Hasta que ocurrió lo de Siria.

El derecho a veto ejercido por Rusia y China constituyó un golpe en la política exterior norteamericana por dos motivos: el primero, evidenciado por el fracaso en los intentos de encontrar una salida diplomática a la crisis. El segundo, la incapacidad de lograr o imponer el apoyo de los otros dos “permanentes”. Si bien al día de hoy, China por cuestiones tanto estratégicas como internas ha dejado de estar involucrado directamente en las negociaciones, continúa respaldando la no injerencia en asuntos internos mostrando quizás una conducta similar a la ocurrida antes y durante Segunda Guerra Mundial donde su foco de atención primordial estaba en el Lejano Oriente, dejando los asuntos de Asia Central y Asia Occidental a la URSS. Si esto es realmente producto de un proceso de negociación diplomático, secreto si se quiere entre ambos Estados, presenciaremos en los próximos años una reducción paulatina pero constante de la capacidad de maniobra de Estados Unidos, que sumado a lo económico constituiría prácticamente un modelo de análisis académico de la caída de una potencia, respondiendo a un antiguo ciclo hegemónico que ya conocemos. Pero esto es motivo de un análisis por separado.

El beneficio de Rusia en la cuestión siria

La realidad de la cuestión Siria es que Rusia es quien ha logrado el mayor beneficio. Desde lo diplomático no sólo consiguió boicotear los intentos intervencionistas o de sucesión presidencial forzada de Bashar al-Assad, sino que asumió el liderazgo en cuanto al proceso de negociación entre los distintos actores interesados (EEUU, ONU, Liga Árabe, Consejo Nacional Sirio, Arabia Saudita, etc) donde Dimitri Medvedev y el Ministro de Asuntos Exteriores Sergéi Lavrov son piezas cruciales de la política exterior rusa.

El tercer logro desde lo diplomático, está vinculado al desplazamiento de Turquía como referente/intermediario entre Occidente y Medio Oriente. Hasta no hace más de un par de meses, Ankara pretendía ser quien asumiría el rol de “pacificador” de la crisis de Siria. Pero la guerra civil de éste último llegó a sus fronteras y fue primordial dar solución a la ola de refugiados y a los incidentes militares fronterizos antes que distraer esfuerzos en mantener una postura diplomática en la cual pretendía mediar un conflicto que poco a poco lo involucraba también. Rusia no dejó pasar la oportunidad: rápidamente reemplazó y desplazó al gobierno turco imponiendo sus ideas y propuestas en la búsqueda de la solución.

Finalmente lo que encontramos es un reposicionamiento de Rusia en la política internacional y en los procesos de toma de decisión clásicos, reingresando prácticamente con toda la pompa que amerita a un país de sus características pero, esencialmente, posicionándose de manera estratégica en el Sistema, defendiendo sus intereses geopolíticos en la región (donde dejó sumamente claro cuál es su área de influencia natural) y proyectándose en el espacio euroasiático para los cambios que se avecinan. Los hechos demuestran, una vez más, que el Sistema Internacional aún no está preparado para que las instituciones triunfen por sobre los intereses de los Estados y el caso de Siria arroja a la luz de cómo aún el Estado continúa siendo el actor principal, haciendo uso de las Instituciones en pos de satisfacer sus propios intereses.

 Rusia, el vencedor en el conflicto de Siria

Sobre el autor: Diego Fossati


Diego Fossati es académico y analista especializado en Oriente Medio, tema sobre el que escribe en diversos medios argentinos e internacionales. Licenciado en Relaciones Internacionales, con posgrados en Análisis Estratégico y Prognosis Mediación y Negociación de Conflictos del Colegio Interamericano de Defensa; Mediación y Negociación de Conflictos Ambientales de FLACSO-Arg; Curso de Posgrado "MERCOSUR" dado por el Centro de Formación Regional de la organización; Curso Superior en Defensa Nacional, Escuela de Defensa Nacional, Ministerio de Defensa de Argentina. Fue director del Observatorio de Medio Oriente y Co-coordinador del Programa de Fenomenología Política para Sudáfrica, Rusia, India y Oriente Medio, ambos del Centro Argentino de Estudios Internacionales hasta Julio de 2012; Docente de “Historia Contemporánea del Medio Oriente” en la Universidad del Salvador (Arg) y anteriormente docente de "Relaciones Internacionales de Asia Contemporánea". Twitter: @diegojfossati

pixel Rusia, el vencedor en el conflicto de Siria